A veces, cuando aún
no se ha declarado la paz, uno
necesita arrinconarse, parar y salir despacio
del camino, en
busca de un remanso de tranquilidad.
En soledad y compañía de un
puñado de palabras escritas
al margen [ ]
Escondidas
en la esquina de una cuartilla en blanco, siguen el vuelo bajo de las aves que
se posan en cualquier parte. Las guardo de la intemperie porque juntos hojas,
nubes y pájaros, con ellos me salvo.


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